Reseña - Ceremonia GNP 2019

El pasado sábado, dos actos totalmente diferentes entre sí, pero únicos en su ámbito, demostraron por qué Ceremonia puede presumir de una de las mejores curadurías entre los festivales musicales nacionales. Rosalía y Massive Attack deleitaron apetitos distintos y presentaron un par de shows tan elaborados como convincentes. Y lo mejor de todo es que pudimos disfrutarlo exactamente en el mismo escenario en cuestión de unas horas.


La primera en aparecer fue Rosalía, estrella musical del momento con un ascenso meteórico y que llegó a México por primera vez entre una gran expectación. Miles ya la esperaban, y no era para menos, se trata de la artista detrás de uno de los discos más aclamados del año pasado, y quien ha hecho una de la fusiones musicales más improbables y valiosas de los últimos tiempos.

El show de Rosalía, al igual que su música, es una mezcla de conceptos con una dinámica muy peculiar. Lo tradicional y contemporáneo se encontraron en un escenario que la intérprete controló a placer. Su triunfal entrada y primeras palabras fueron opacadas por el júbilo generalizado. Mientras esta clamaba pensar en la "mirá" de alguien, la gente solo podía pensar en la de su nuevo ídolo. Custodiada por seis bailarinas que ejecutaban cada paso con precisión, Rosalía captaba la mirada de absolutamente todos. Sus fans boquiabiertos gritaban, saltaban y se veían realmente emocionados. No hay duda alguna, ha nacido una estrella.


La joven española presentó la obra que la ha catapultado a la fama, El Mal Querer, un álbum que diseñó a partir de una obra del Siglo XIII. En este, Rosalía convierte el texto en una serie de canciones arraigadas no solo en la parte más tradicional del flamenco, sino en tendencias musicales actuales, como los ritmos urbanos y el pop. El resultado es un trabajo único, conciso y artísticamente profundo. Lo mejor de todo es que esta colección de temas ha podido ser traducido en forma de un llamativo show que ve a la cantante explorar polos opuestos: por momentos podemos verla cantar a capela con su tremenda voz, y en otros ejecutar una coreografía con tintes de hip-hop. Rosalía lo tiene prácticamente todo.

Además de sus bailarinas, un grupo de coristas la acompañaba de un flanco; del otro, El Guincho, colaborador en la producción de su exitoso segundo álbum y encargado de las secuencias y beats durante el concierto.

Una plataforma y un par de ventiladores era la único que Rosalía necesitó para realizar su acto. Sobre esta, la cantante hacía todas sus coreografías y veía con claridad el reino que ha creado en tan solo unos meses. Los coreos fueron comunes durante toda la hora de la presentación. "Di Mi Nombre", "Bagdad"... Los fans se sabían todas las letras. Incluso algunos de los covers, como aquel tan exquisito de James Blake en el que participa ("Barefoot in the Park"), con todo y una noche estrellada simulada, despertaban todos los sentidos de los asistentes.

Rosalía se vio agradecida y humilde en todo momento. El concierto es parte de los primeros que hace tras el éxito 4de El Mal Querer, cuya gira la llevará a todo el mundo este año. Qué mejor que haber comenzado esta travesía en Latinoamérica, donde el recibimiento no se comparará con el de ningún otro lugar.

"Malamente", como era de esperarse, concluyó un show en el que Rosalía nos mostró su gran carisma y presencia. Su primer incursión en México fue claramente exitosa y esperamos que solo sea la primera de muchas.

Massive Attack hicieron lo propio, pero desde un enfoque sumamente distinto, aunque igual de convincente.

Con la leyenda "En memoria de los desaparecidos", el siempre enigmático grupo británico comenzó un show que tomaba un acercamiento político desde el comienzo.

La aparición de la banda se dio después de un cambio en el formato del show, el cual aparentemente debería haber sido parte del tour "Mezzanine XXI", con el que celebran 21 años del emblemático disco tocándolo en su totalidad. Después de posponer la gira por motivos de salud, la única fecha que quedó en pie fue la de Ceremonia, aunque con algunos cambios, los cuales resultaron más que bienvenidos a pesar de todo.

Esta vez no hubo ninguna tormenta eléctrica de la cual preocuparse; sin embargo, los impactos sí que llegaron en forma de una serie de declaraciones políticas en sus visuales. Adam Curtis, colaborador del grupo, creó una narrativa sobre el panorama social contemporáneo del país y del mundo con una serie de imágenes que hacían alusión a la inmigración, la mezquindad de la política mexicana y el aspecto más voraz del capitalismo. Con un discurso puntual y más que pertinente, Massive Attack mostraban una gran preocupación no solo sobre lo que ocurre en su país, a punto de separarse del resto de Europa, sino en México.

En el apartado musical, Robert Del Naja y sus músicos hicieron un recorrido por la corta pero relevante discografía del grupo. Pudimos escuchar por primera vez un par de sus temas más nuevos, "Take It There" y "Voodoo in My Blood", este último con la participación de la mayor parte del aclamado grupo escocés de hip-hop Young Fathers, cuyas voces fueron fundamentales para crear ese ambiente tan tenso y electrizante que distingue a la canción.


La presencia de otros invitados fue la pieza de cambio que Massive Attack ofreció en lugar de tocar Mezzanine íntegramente. Horace Andy, leyenda del reggae, estuvo presente no solo para cantar la clásica "Angel", sino también para "Girl I Love You", El veterano músico apenas se veía entre las sombras del escenario, pero su casi espectral voz era prueba suficiente de su presencia.

Deborah Miller se llevó todas las palmas con las interpretaciones de "Safe from Harm" y "Unfinished Sympathy". Su poderosa voz fue reverenciada en todo momento por los espectadores. Del Naja la acompañaba por momentos, pero este momento del show fue todo de Miller.

Y claro, Liz Fraser no podía faltar para cerrar una noche tan especial. "Teardrop" nacía poco a poco y una luz cenital revelaba la figura de la cantante, cuya dulce voz captó la atención de todos enseguida. Ya no podíamos pedir más.


Resulta curioso la forma en la que Del Naja asume el control de lo que ocurre en el escenario. "Daddy G" apenas participó en un par de temas y nunca más se le volvió a ver. De cualquier forma, el talento de los músicos que los acompaña, la presencia de Del Naja y los contundentes fueron suficientes para conformar un espectáculo memorable. Sorpresivo fue también un breve cover de Avicci, el cual es una especie de examen para el espectador: ¿crítica o homenaje? Nos llevamos la reflexión a casa.

Ceremonia cumplió una vez más con un gran festival, una acertada selección musical y la reunión de propuestas tan diversas y poco convencionales. Pocos eventos en México pueden presumir de tal cosa. Y a si esto agregamos la que seguramente será la única presentación de Aphex Twin en México, podemos asegurar que se trata de una de las mejores ediciones del evento. ¡Que Ceremonia se quede muchos años entre nosotros!

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