Aniquilación: un hipnótico relato sobre la autodestrucción

Hay algo hermoso y terrorífico en Aniquilación, la nueva cinta de Alex Garland. Como buena obra de ciencia ficción, esta plantea una seria amenaza para la especie humana tal y como la conocemos. En ella, las protagonistas (sí, todas mujeres), luchan por sus vidas en un entorno salvaje y misterioso sin saber en un comienzo que lo que las acecha proviene de su interior. El todavía novato pero ya aclamado director propone un espeluznante concepto científico y filosófico que atisba un futuro incierto para la humanidad, uno en el que la naturaleza finalmente estaría reclamando su lugar de la manera más brutal e inesperada. Aniquilación se interesa en hacer varias preguntas al respecto, pero no en proporcionar las respuestas.

Lena (Natalie Portman) es una bióloga y ex militar cuyo esposo, Kane (Oscar Isaac), un soldado de las Fuerzas Especiales del Ejército, ha desparecido por más de un año. Cuando este finalmente aparece, su errático comportamiento y una serie de emergencias médicas alarman a Lena en sobremanera, por lo que decide buscar ayuda. Camino al hospital, la pareja es interceptada y llevada a una instalación militar y científica donde una de las líderes, la Dr. Ventress (Jennifer Jason Leigh), le explica que su esposo ha sido el único sobreviviente de varias expediciones hacia la denominada Área X, un terreno rodeado por un extraño campo electromagnético brillante que se expande rápidamente. Al igual que ella, Lena desea saber lo que ha ocurrido, por eso se une a una nueva expedición para tratar de encontrar el origen del fenómeno.


Garland, quien causó furor con su drama sobre la inteligencia artificial en Ex-Máquina, está de vuelta con la adaptación de la primera novela del mismo nombre de la trilogía Southern Reach de Jeff VanderMeer. Habiendo comenzado como el guionista que Danny Boyle empleaba para sus proyectos más aventurados, Garland se ha adueñado ya del banquillo de director y parece que no lo dejará pronto. Con Aniquilación, el realizador concibe una hipnótica película que nos presenta un escenario  en donde los humanos se desfragmentan física y mentalmente, presas de una situación que raya en el aspecto más aberrante de la naturaleza. Ya sea ante nuestras propias creaciones sintéticas o el medio ambiente que habitamos, Garland representa a los hombres y mujeres como seres destinados a desaparecer.

El viaje de Lena es personal. El crítico estado de su esposo le hace tomar una intrépida pero precipitada decisión. Junto a Ventress y un grupo de mujeres científicas, la perturbada profesora busca respuestas; por eso, no resulta una coincidencia que el posible origen del misterio se halle en un faro en la parte más profunda de la Área X. Anya (Gina Rodriguez), una de sus compañeras, tiene dos teorías sobre lo que realmente ha estado ocurriendo ahí: algo ha asesinado a todos los que han entrado o estos se volvieron locos y se mataron entre sí. Pronto, ambas suposiciones comienzan a hacerse realidad. Algo está cambiando a los seres vivos. La desorientación y paranoia hacen estragos en la expedición y las motivaciones de cada una de ellas las llevan a tomar decisiones impulsivas y sumamente peligrosas.



Así como Ex Máquina se convertía en un thriller, Aniquilación se acerca al horror. Mientras más se adentran en el territorio comprometido, Lena y las demás empiezan a encontrarse con improbables mutaciones y aberraciones naturales que ponen a prueba todo lo que conocen. La ley de la supervivencia ha alcanzado niveles insospechados y ellas mismas se someterán a esta para cumplir con su misión y salir vivas. Los acontecimientos parecen ser producto de un sueño o una pesadilla dependiendo de las criaturas involucradas. "Dios no se equivoca", le dice Kane a Lena durante un flashback, "De alguna manera, ese el punto de ser un Dios" agrega. Sus palabras resuenan en esos momentos en los que vemos a las plantas tomar formas humanas y a algunos animales exhibir cualidades terroríficas como cazadores. Definitivamente no podría haberse equivocado con estas maravillas naturales.

Pero Lena piensa distinto y cree que hay detalles en el microcosmos que podrían delatar una torpeza divina, o simplemente el hecho de que la biología puede ser perfeccionada hasta el punto de volverse infalible en todos los sentidos. Algo así es lo que sucede en la Área X. Las respuestas no están a la mano, pero las conjeturas de sus compañeras esbozan un panorama cataclísmico con un aparente fin: la creación a través de la aniquilación.


No basta con una sola vista para poder comprender la trama por completo. Varios detalles y secretos se encuentran esparcidos en una gran cantidad de escenas. Algunas cosas simplemente no tienen sentido y la información proporcionada por Lena, quien es la encargada de contar lo sucedido a manera de recuerdos, no suele ser precisa en distintos momentos, lo que sugiere cierta desconfianza en su relato. Es así como Garland, a través de las imágenes, algunas sumamente esplendorosas, se encarga de guiar al espectador durante esta confusa travesía.

Geoff Barrow, de Portishead, junto a Ben Salisbury, es el encargado de crear el ambiente sonoro que acompaña los fascinantes visuales. Los sonidos industriales y orgánicos se mezclan dando como resultado una serie de inquietantes composiciones que alimentan la tensión y desesperación de Lena y sus compañeras.


Es cierto que algunas de las libertades que se ha tomado Garland, como esa subtrama del amorío de Lena y la forma en que saltan en el tiempo mientras la protagonista es interrogada por un científico después de lo ocurrido, suponen algo de tiempo perdido para profundizar en las temáticas psicológicas que el mismo director propone. Sea como sea, Aniquilación representa un nuevo y emocionante capítulo para la ciencia ficción cinematográfica. La devastación que las mujeres parecen atestiguar es solo una parte más del ciclo evolutivo. La autodestrucción, parte fundamental del universo y del hombre, es interpretada sabiamente por la forma en que sus propios cuerpos se ponen en su contra, uno de los más grandes temores que pueden existir.

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