Guerra Suburbuna. Prólogo.

He aquí la primera de once partes de Guerra Suburbana

Funeral (Una introducción)

En el funeral del abuelo de Alexander, las lágrimas y los sollozos se hacen notar por su ausencia. A los 78 años, este anciano personaje ha perdido la vida hace un par de días. Si hacemos una retrospectiva a la vida de este sujeto, no encontraremos gran cosa. Su infancia fue inmunda, vivió en 7 casas diferentes, se acostó con 54 mujeres, viajó una vez y se casó a los 18 después de embarazar inesperadamente a su novia en turno. A los 20 fue contratado por una agencia inmobiliaria, trabajó 35 años para esa empresa y sólo fue ascendido dos veces de puesto. Al momento de jubilarse, era jefe del sector 4 de la región norte del condado más olvidado por la estúpida empresa de pacotilla. El abuelo vivió el resto de sus días con su única hija. Hoy, el anciano se encuentra en un ataúd barato rodeado por una escasa presencia de invitados. Entre ellos, está Alexander, el primer nieto del abuelo. Alexander nunca conoció al viejo en realidad, lo veía siempre en la casa mirando televisión o fumando solo en el porche. Sentía un poco de lástima por él pero al mismo tiempo le causaba un pavor tremendo dirigirle la palabra. Había algo de la gente mayor que no le agradaba al pequeño Alexander.

Si hubiera algo que temiera en este mundo, era el crecer y convertirse en un adulto, aunque todavía no lo sabía.

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