Aliados: una mediocre evocación al Hollywood de antaño

La tendencia de traer de vuelta distintos elementos del cine clásico se ha tomado fuerza en los últimos años. Cintas como El Artista o incluso La La Land, las cuales rinden un homenaje al cine mudo y a los musicales respectivamente, trajeron al consciente colectivo contemporáneo los pilares de antaño con los que se fundó Hollywood. Ambas representan lo mejor de la industria y un enorme esfuerzo por mantener vigente la nostalgia. Aliados, por otro lado, evocando los distintivos thrillers románticos de mediados del Siglo XX, falla rotundamente no solo por la poca imaginación de todos los involucrados, sino por una mediocre ejecución de una narrativa de por sí ya desgastada y sin relevancia alguna en nuestros tiempos.

1942, Casablanca. Max Vatan (Brad Pitt), un operativo de la Real Fuerza Aérea Canadiense, es enviado a la ciudad de manera encubierta para asesinar al embajador alemán del Marruecos francés. En su misión une esfuerzos con Marianne Beausejour (Marion Cotillard), una rebelde francesa que escapó de su país y que ha continuado la lucha contra los nazis desde otros frentes. Ambos comienzan a trabajar en su plan cuidadosamente, pero ninguno puede evitar caer enamorado del otro durante su estadía en Casablanca. Después de cumplir con éxito su objetivo, Max le pide matrimonio a Marianne y se la lleva a vivir a Londres, donde se establecen y tienen una hija. Un año después, el teniente es llamado por los altos mandos de la Real Fuerza Aérea Británica, quienes le informan que Marianne es sospechosa de ser una espía alemana y que tiene 72 horas para desenmascararla, de lo contrario será culpado de complicidad. Incrédulo, Max regresa a casa decidido a probar la inocencia de su esposa.


Robert Zemeckis, quien ha regresado al live action después de una no tan exitosa aventura en el mundo de la animación, dirige esta película con un guión de Steven Knight, quien con su trabajo en Promesas Peligrosas y Locke se ganó el respeto del público y la crítica. Ambos cineastas han probado su talento como contadores de historias en algún punto de su carrera, pero Aliados, sin ser una pésima cinta, los deja como dos profesionales que han querido permanecer en una zona de confort en donde abunda la mediocridad, convencionalismos y una notable atmósfera adormecedora. En pocas palabras, Aliados no toma ningún tipo de riesgo y queda sumida en un permanente letargo que carece de cualquier tipo de emoción.

Es difícil poderse dejar convencer por un planteamiento basado en una idea tan romántica si no está respaldada por un sólido argumento, o al menos por un par de actuaciones convincentes. Aliados comienza con el encuentro entre Max y Marianne, dos espías altamente calificados que sucumben ante el encanto del otro en ¿cuestión de una semana? Es cierto que la misión que han de llevar a cabo de manera conjunta crea un vínculo especial entre ellos. La tensión sexual es obvia desde un comienzo, pero que surja un interés romántico definitivamente resulta inverosímil y hasta ridículo. Por si fuera poco, las actuaciones de Pitt y Cotillard, figuras que han probado su talento a través de los años, sobretodo esta última, no ayudan en lo absoluto. Su química no logra brillar en ningún momento. La empatía destaca por su ausencia.


Apelando a cualquier tipo de clichés, Aliados está lleno de instantes melodramáticos que insisten en que volteemos los ojos. Más allá de ser apasionantes o emotivos, estos lucen incómodos y hasta sobrados, como aquel en donde Max y Marianne hacen el amor en un coche en el desierto de Casablanca en medio de una tormenta de arena, o en el que su hija nace durante el Blitz londinense. Un despliegue de efectos especiales que opaca la supuesta humanidad de estas escenas.


Knight y Zemeckis tratan de mantener el interés del espectador añadiendo bobas pistas y personajes clave irrelevantes en la búsqueda de Max por la verdad. Los giros en la trama carecen de cualquier tipo de impacto a pesar de la manera en que el guión intenta hacernos creer algo que no es. En esta película todo es lo que parece a pesar de un desesperado esfuerzo porque no sea así.


Como thriller, Aliados falla rotundamente al caer en lo predecible y en los clichés que simplemente ya no son efectivos, y como una película romántica se trata de un melodrama para el olvido. Un fatídico intento por emular la grandeza de Hollywood de antaño.

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