No Respires: terror social de alta tensión

ADVERTENCIA: LA SIGUIENTE RESEÑA CONTIENE VARIOS SPOILERS.

Una nueva ola del cine de horror ha tomado fuerza de manera notable desde hace un par de años. Dejando de lado los sustos baratos y asumiendo una inesperada pero necesaria conciencia social en completa sintonía con nuestros tiempos, pequeños cintas de terror han emergido con una propuesta sumamente fresca e interesante. Y aunque pudiera pensarse que en el cine independiente es el único lugar en donde esto puede suceder, Hollywood ha comenzado a mostrar señales de preocupación por unirse a esta tendencia y No Respires es ejemplo de ello, una película tenaz y muy original que logra impactar al espectador y hacerlo reflexionar gracias al relato construido como una metáfora social.

Rocky (Jane Levy), Alex (Dylan Minette) y Money (Daniel Zovatto) son tres jóvenes delincuentes de Detroit que se dedican a robar casas burlando sus sistemas de seguridad aprovechándose de que el padre de Alex trabaja en la empresa que provee estos servicios. Sin que él se de cuenta, el joven ha encontrado la manera de accesar su información y poder entrar a cualquier lugar de estos sin ser detectado. Aunque sus botines suelen ser limitados para no llamar la atención, la ambición de Money y la necesidad de Rocky orillan a Alex a participar en un nuevo y peligroso golpe: entrar a la casa de un ex militar ciego que podría tener cientos de miles de dólares en su casa debido a un incidente legal en el que se vio involucrado y que derivó en la muerte de su hija. Creyendo que sería pan comido, el grupo pronto se encuentra con un hombre letal y de agudos sentidos que no los dejará llevarse lo suyo ni revelar el gran secreto que han descubierto dentro de sus paredes.

No Respires no es la típica película de terror hollywoodense. Habrá que destacar primero el hecho que no hay ningún elemento sobrenatural de por medio. Fede Álvarez, director uruguayo que apenas hace su segundo largometraje, es el artífice de todo esto, pues fue él quien decidió prescindir de este elemento ya totalmente desgastado en el género y en su lugar recurrir al suspenso y una situación más verosímil. Álvarez comenzó su carrera en el mainstream con el remake de Evil Dead, el cual si bien no le dejó mucho espacio para mostrar sus habilidades como autor, sí que le dio la experiencia necesaria para embarcarse en un proyecto más solido y convincente como el de ahora.

La dinámica de No Respires es sencilla. Tres adolescentes entran a la casa de un hombre ciego con la intención de robarle, pero con lo que no cuentan es que se trata de un psicópata con un terrible secreto que no dudará ni un segundo en asesinarlos a sangre fría con tal de proteger lo que hay dentro de su casa. Álvarez apela a varias convenciones tradicionales, como el uso de tres chiquillos que siempre tomarán las peores decisiones o las numerosas veces en las que la salvación quedará tan cerca y tan lejos; sin embargo, los agradables giros de esta historia, sobre todo en la caracterización de los protagonistas y el trasfondo de la situación, la convierten en una muy valiosa.


Stephen Lang interpreta al ciego, un soldado al que la sociedad le ha dado la espalda. Olvidado por su país y encerrado en una vieja casa, el hombre es atormentado por el recuerdo de su hija, quien fue asesinada de manera imprudencial por una niña rica que la atropelló. Para evitar que pisara la cárcel, los padres de esta le otorgaron al ex militar una cuantiosa suma de dinero. La cuestión es que nunca de hizo justicia por lo ocurrido. Por eso, el hombre tomó la iniciativa y decidió conseguirla por su propia mano haciendo pagar a la culpable de su perdida de la manera más retorcida posible. El ciego es una representación de todos aquellos desamparados e inocentes que se han topado con un obstáculo impuesto por la élite. El villano de esta historia no es uno con delirios de grandeza ni con un insaciable sed de sangre, simplemente se trata de un hombre lastimado y con serios problemas mentales causados por una flagrante negligencia social y la indiferencia de todos aquellos involucrados.

Por otro lado están Rocky y Alex, dos chicos en situaciones muy distintas pero cuya infelicidad los ha acercado y convencido de que robar es la única manera de alcanzar sus objetivos. Mientras que Rocky quiere el dinero para escapar con su hermana y olvidarse para siempre siempre de su nefasta madre, Alex trata de llevar una vida ordinaria con su padre, de quien se ha aprovechado todo este tiempo. Contrario a Money, quien en su nombre lleva la penitencia, estos dos jóvenes pretenden hacer el trabajo para dejar de una vez por todas los atracos y alcanzar la felicidad que se les ha escapado siempre. Por supuesto, frente a ellos tendrán a alguien que igualmente busca aliviar su dolor a como dé lugar.


Y no solo en la narrativa es donde encontramos cosas destacadas en esta cinta, sino también en lo técnico. Álvarez y su fotógrafo han hecho maravillas en un espacio sumamente cerrado y hasta claustrofóbico. Más de la mitad de la trama se desenvuelve en este pequeño lugar, pero por momentos parece como si estuviéramos dentro de una mansión llena de cuartos y pasadizos. En una escena, cuando los chicos entran a la casa por la noche, la cámara nos lleva por un rápido paseo en la noche que nos otorga un sentido de orientación para lo que está por venir y puntualmente nos avisa del posible desenlace de los intrusos; una pistola, un juego de herramientas, una puerta cerrada con un gran candado... El planteamiento nos invita a especular.

Por si fuera poco, la alta tensión que electrifica el ambiente también es producto del gran despliegue técnico de la producción. En una secuencia totalmente emocionante, el ciego persigue a Rocky y Alex en su laberíntico sótano en medio de una total oscuridad. El cambio a la visión nocturna de la cámara nos permite ver lo que está sucediendo y nos mantiene al filo del asiento mientras el temible hombre pasa a un lado de los indefensos adolescentes. A parte de ello, fue una gran idea de Álvarez quitarle la visión a su antagonista, pues pudo aumentar de manera convincente otros de sus sentidos que le dan una especie de fuerza sobrehumana y realmente espeluznante.


Usando una vez la desolada ciudad de Detroit como fondo, así como Está Detrás de Ti, Los Amantes Sobreviven y Lost River lo hicieron recientemente, No Respires nos habla de esa otra sociedad estadounidense, la clase olvidada que tiene que luchar por sus propios medios y que hará lo que sea para encontrar la paz. Con gran maestría y usando material original, Fede Álvarez demuestra que tiene el potencial para convertirse en un referente del género y un innovador en muchos sentidos. Tendremos que seguirle la pista.

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