Franz Ferdinand @ Palacio de los Deportes, México 2014

Hace 10 años que Franz Ferdinand tomó por sorpresa al mundo con un disco que cambió la cara del rock alternativo por completo. Su disco debut homónimo no solo representó el inicio de una nueva era del género, sino el regreso a lo básico; una guitarra, una batería, un bajo y una actitud inmejorable. La noche de ayer, el cuarteto escocés volvió a demostrar que aunque su música no sea la más compleja del mundo, esta pone a moverse a cualquiera.

La quinta visita de los escoceses a nuestro país ha sido la más grande hasta ahora. Si bien su acto en el Corona Capital del 2012 fue uno de los estelares, en esta ocasión tenían para ellos mismos todo el Palacio de los Deportes y a una pequeña pero ruidosa legión de fanáticos a su disposición.
Aunque el foro estaba a poco más de la mitad de su capacidad (varios zonas estuvieron cerradas además de que no se vendió todo el boletaje), cada uno de los presentes aguardaba con ansia la presentación de sus ídolos. Puntuales, Alex Kapranos y compañía saltaron al escenario ante el júbilo de todo el recinto. Con "Bullet", daba inicio la larga velada.

Franz Ferdinand es una banda que hace muy bien su trabajo enfocándose principalmente en entretener a su público no solo con su música, sino interactuando constantemente con el. Tras los primeros temas, parecía que el show transcurriría sin que sus miembros hablaran directamente con sus fanáticos, pero no pasó mucho tiempo para que Kapranos se desinhibiera y se convirtiera en animador además de vocalista. Este aprovechaba cada momento propicio para tratar de prender aún más a todos los presentes; ya sea haciéndolos aplaudir, gritar, saltar o jugando a ver quién cantaba más fuerte, la gente cumplía sin titubear todas sus peticiones. "Do You Want To?", por ejemplo, se extendió bastante debido a que Kapranos instaba a todos a repetir "Lucky lucky, you're so lucky" mientras este mostraba las cartulinas que les habían hecho algunos de sus seguidores.

El sonido, como es usual en el Palacio de los Deportes, no fue de lo mejor. La batería a cargo de Paul Thomson opacaba notablemente a Nick McCarthy y su guitarra durante varios momentos del show, esta sonaba demasiado fuerte y privándonos desafortunadamente de algunos de los riffs más memorables de la banda. Aunque se logró un equilibrio más adelante en la noche, la batería y los gritos fueron los que hicieron el ruido.

El acto del grupo es meramente musical, por lo que los visuales que traían consigo resultaban un desabrido adorno que no aportaba nada realmente ¿Era necesario? No lo creo, pero algunos parecían totalmente fuera de lugar o como si hubieran sido escogidos al azar.


La química entre Franz y su gente fue muy buena. Además de Kapranos, McCarthy también animaba dando las gracias con un terrible pero hilarante español producto de su singular y aguda voz. Si bien la banda se veía muy entusiasmada con la respuesta del público, algo pareció asustar a Kapranos, pues cerca de media hora de concierto, este interrumpió "Walk Away" (corríjanme si me equivoco) para tratar de calmar los ánimos. Quizá este vio algo en las primeras filas que lo desconcertó y aunque no pasó a mayores, el momento fue un tanto incómodo y esto se sintió en la interpretación de los temas subsecuentes, como si hubieran decidido bajar la intensidad para evitar cualquier accidente.

Por fortuna, el final del set principal resucitó todo el show con una seguidilla de éxitos muy bien acomodados. "Take Me Out", "Love Illumination" y "Ulysses" dieron paso a "Outsiders", la cual terminó con un inusual solo de batería en las que los cuatro participaron tocando el instrumento de Thomson. Sorprendía  que cada uno sabía qué golpear para que todo sonara excelente. Maravillados, los asistentes clamaban por más; y por supuesto, todavía quedaban varias sorpresas.

El primer encore fue igualmente de intenso que el final del set principal. Además de presentar el tema que da nombre a su último álbum, Right Thoughts, Right Words, Right Action, una rendición de casi 10 minutos de "This Fire" sacaba la poca energía que le quedaba a todos después de un extenuante par de horas.

Finalmente, para el segundo encore, el cuarteto hizo una excelente combinación entre el primer tema de su disco debut, "Jacqueline" y el que cierra su más reciente producción, "Goodbye Lovers & Friends". Y así, se terminaba el concierto con el sorprendente número de 25 canciones interpretadas.

Debemos agradecer que Franz Ferdinand decida hacer un set de este tamaño, inusual dentro de los estándares del rock alternativo. Gracias a eso, se pudieron apreciar todas las facetas de su carrera, que aunque no son tan distintas entre sí, esta decisión nos permite escuchar sus viejos temas con algunos arreglos distintos.

Además de promocionar su nuevo material, la banda también trajo mayoría de las canciones que conforman su álbum debut, sin duda el más querido por todos sus seguidores.

Franz Ferdinand cumplieron a su gente. No estamos ante un concierto memorable e inolvidable, pero nadie puede negar que pasó un buen rato escuchando a una buena banda que indudablemente también se divirtió en el proceso.

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