Elysium: un vistazo al futuro.

Para los amantes de la ciencia ficción, entre los que me incluyo, Neill Blomkamp se ha convertido en el Mesías que por largo tiempo hemos esperado. El retrato sin compromiso que nos mostró de un posible encuentro entre alienígenas y humanos en Sector 9 se ha vuelto ya en todo un clásico contemporáneo del género. Ningún otro director se ha atrevido a hacer lo que el sudafricano, clasificar a la raza humana como una total escoria y enseñarnos de una vez por todas que estamos condenados a la miseria y la destrucción.
Blomkamp le ha devuelto la dignidad al género; con su ópera prima, el director indaga en la condición humana, desnuda a su tierra natal y nos hace recordar lo que probablemente sucedería en un encuentro cercano del tercer tipo, intentaríamos acabar con algo que no conocemos, o probablemente sacarle algún beneficio. Si bien sabemos que nuestra especie es el gran mal de este planeta, Blomkamp nos lo restriega en la cara sin ninguna inhibición.

Así, Sector 9 será recordada sin duda como una de las grandes obras del género de la ciencia ficción de este siglo. 

Después de poner tan alta la vara, ¿qué seguía para el novato director? Es sumamente difícil que un director se encasille en un solo género, pero eso no parece que sea una preocupación para el africano, lo único que le interesaba al tipo era seguir contando historias originales con un trasfondo social, pero nunca moralista. Alguien tenía qué hacerlo de una vez por todas.

Y así es como Blomkamp regresa varios años después a la escena. Finalmente, tras un par de retrasos, Elysium llega a la pantalla grande con la máxima expectación. La trama en el futuro no tan lejano, los más ricos viven en una estación espacial llamada Elysium, mientras que la mayoría de la empobrecida población humana todavía habita en las decadentes mega urbes terrestres. Max (Matt Damon), un humilde trabajador y criminal arrepentido, se ve inmiscuido en un accidente laboral que lo deja al borde de la muerte. Por tanto, para tratar de revertir su situación, este tiene qué hallar la manera de viajar a Elysium, donde existen máquinas capaces de curar cualquier mal.

Comencemos entonces esta reseña contestando a una simple pregunta: ¿Se ha logrado superar Blomkamp con esta nueva obra? La respuesta es un contundente e inobjetable no. ¿Por qué? Veamos.


En Elysium, nos encontramos más o menos con la misma línea de Sector 9. Un hombre cae por accidente en una situación que lo coloca en medio de algo mucho más grande, algo que no puede detener pero de lo que tampoco puede escapar. A diferencia de su primer película, en esta cinta nos topamos con un protagonista mucho más bondadoso, pero con una serie demonios y aspiraciones que dejan expuestas sus debilidades y preocupaciones. Rodeado por una sociedad sumida en la inmundicia y esclavizada por las grandes corporaciones multinacionales, Max es uno de millones que sueñan con ir "allá arriba". Aunque la vida de los protagonistas de sus dos películas cambian drásticamente después de un accidente, resulta sumamente interesante ver cómo Blomkamp los hace reaccionar de una manera muy creíble pero con dos perspectivas distintas aunque con un solo fin inicial, la salvación personal.

A pesar de que la trama es dinámica y bien construida, hay algo que no termina de encajar. Es en el gran cuadro en donde las cosas se salen un poco de control. En Elysium, la Secretaria General del hábitat, Jessica Delacourt (Jodie Foster), una maquievélica y férrea estratega, planea un golpe de estado para hacerse con el control total de la colonia. Aunque algunas de sus acciones son determinantes para el desarrollo de la historia, el papel de Foster no logra convencer. Se puede identificar la intención de Blomkamp, mostrarnos una vez más la deshumanización a causa de la sed de poder, pero el guión se queda corto al no desarrollar todavía más al personaje y dejarnos dar nada más que un vistazo a lo más superficial de su personalidad. A decir verdad, me parece que nunca llegamos a conocer a Delacourt.

Lo mismo ocurre con las amistades más cercanas a Max, Julio (Diego Luna) y Frey (Alice Braga). Si bien Julio no es más que un temporal "escudero", su aparición resulta un tanto irrelevante. Por otro lado, la relación entre Frey y Max es quizá mi más profundo reclamo hacia Blomkamp en esta ocasión. La chica, una joven enfermera y vieja amor platónico de Max, lo ayuda en un par de ocasiones curando sus heridas, reavivando en el proceso el amor que este siente por ella. Por alguna extraña razón, el director se ha decantado esta vez por imbuir a su obra de cierto romanticismo. El amor por el lugar del que venimos, el amor imposible, el amor... ¿Realmente era necesaria una dosis tan alta? 

Por otro lado, Spider (Wagner Moura) y Kruger (Sharlto Copley) se llevan todos mis aplausos, en especial este último. Después de verlo sufrir en Sector 9, es el turno de Copley ahora de hacer sufrir. Su genial acento, sus diálogos, sus movimientos y toda su persona hacen de Kruger un formidable villano digno de recordar. A diferencia de Delacourt, podemos ver en él la verdadera maldad, esa que nace del alma y que está en nuestra naturaleza misma. Lo único que puedo reclamar es el pequeño giro que surge entre la relación que tiene con la Secretaria General. Se puede entender que se trata de un hombre sin escrúpulos ni valores, pero su imagen hubiera quedado intacta si lo único que hubiéramos visto de él hubiera sido crudeza pura e irracionalidad convincente, no delirios de grandeza. (Sabrán a lo que me refiero cuando la vean). Spider, en la otra mano, es uno de los hombres que ayudan a Max en su travesía. Igualmente, su acento y sus expresiones son los que llaman la atención de su personaje

En suma, la historia es convincente. El trasfondo social vuelve a ser fundamental en la obra y nos vuelve a sacudir haciéndonos pensar qué será de nuestro planeta en algunas décadas más. Por ese lado, Elysium cumple su función. Narrativamente, la cinta resulta un tanto inferior a su predecesora. La trama política insertada en el guión no convence, los personajes no son tan memorables en su mayoría y no llega a ser tan épica como el trabajo anterior. SPOILER El final es altamente deducible y el desenlace de Max no llega a mover ninguna fibra en nosotros. ¿Sacrificarse por el bien mayor? Me parece que difícilmente un humano de donde viene Max lo haría.

En cuanto a lo visual, Blomkamp sigue demostrando maestría para los escenarios. La fusión de la decadencia urbana con la tecnología es uno de los más grandes aciertos de su estilo. Aunque la cinta está ambientada en Los Ángeles, resulta curioso para nosotros mexicanos ver cómo nuestra sociedad se adaptaría a un futuro peligroso en donde cada vez es más insoportable vivir. Como dato curioso, y como es casi evidente, buena parte de la película fue filmada en el poblado de Chalco en el Estado de México, mientras que partes del lujoso hábitat espacial fueron filmadas en Huixquilucan.

Como buen amante de la ciencia ficción, y con toda la promoción que se hizo de lo mismo, me parece que Blomkamp nos quedó a deber con el uso de armas y droides en su película. Los movimientos de estos últimos resultan sumamente convincentes en pantalla y es todo un agasajo verlos en combate, es un lástima que estos hayan aparecido tan poco tiempo. 

Al final, Elysium no parece ser un avance en la carrera del director, más bien resulta una expansión a lo que ya había hecho antes, pero sin salir de su zona de confort. Chappie, su tercera película a punto de iniciar pre-producción, parece desde ahora un movimiento arriesgado, pues una comedia de ciencia ficción protagonizada por los integrantes de Die Antwoord, Hugh Jackman y un robot no se ve todos los días. Pero si hay alguien a quien podemos dejarlo arriesgarse, es a Neill Blomkamp.

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