La Llegada: el lenguaje como arma de destrucción masiva

ADVERTENCIA: LA SIGUIENTE RESEÑA CONTIENE VARIOS SPOILERS

La ciencia ficción ha sufrido bastante en los últimos años en el cine. El empeño de Hollywood por desvirtuar un género que debería plantearnos cuestiones y reflexiones acerca de nuestra esencia como seres humanos, y el impacto que tiene o tendrá la tecnología en la evolución como especie, ha terminado por vulgarizarlo y restarle una importancia que nos caería muy bien recordar en estos tiempos tumultuosos. Por suerte, hay quienes todavía se preocupan por contar historias originales arraigadas totalmente en los preceptos básicos del género devolviéndole así una relevancia sumamente necesaria. La Llegada es un ejemplo de ello, una genuina cinta de ciencia ficción que se atreve a ser una simple pregunta pero con grandes implicaciones para la humanidad.

Louise Banks (Amy Adams) es una reconocida lingüista que trabaja como profesora en una universidad. Cuando doce objetos voladores no identificados aparecen repentinamente en distintos puntos de la Tierra, el gobierno de Estados Unidos la contacta para tratar de entablar comunicación con los alienígenas que están a bordo de estos y encontrar una manera de traducir su idioma. Louise es trasladada a uno de los sitios de aterrizaje en Montana junto a un físico llamado Ian Donnelly (Jeremy Renner) y el Coronel Weber (Forest Whitaker). Tras su primer encuentro con los seres, Louise se queda pasmada ante su naturaleza y fracasa inmediatamente, pero en las siguientes sesiones comienza a hacer avances y la comunicación pronto se establece entre ambas partes. Sin embargo, otras naciones del mundo han mostrado una actitud hostil ante la llegada de los extraterrestres y es solo cuestión de tiempo para que un paso en falso provoque una catástrofe. Louise y su equipo tendrán que descubrir el propósito de los alienígenas antes de que sea demasiado tarde.


Sin exagerar podríamos afirmar que La Llegada es una de las películas más inteligentes que hayan emanado del mainstream en mucho tiempo. Denis Villeneuve, director francocanadiense que discretamente se ha hecho de un renombre en el circuito artístico y comercial, es el encargo de llevar al cine este relato basado en la historia corta Story of Your Life, de Ted Chiang. Fiel a su estilo y a esa necesidad de provocar suspenso y tensión en su público, Villeneuve y su guionista, Eric Heisserer han concebido una poderosa obra que abarca distintos temas científicos y filosóficos que revitalizan el concepto de ciencia ficción y le añaden un toque dramático muy especial, lo que la convierte en algo digno de apreciar y analizar.

Adams interpreta a una experta en lingüística que es llamada por el gobierno de su país para tratar de descifrar la lengua de los extraterrestres con forma de cefalópodo y que más tarde son denominados heptápodos por la presencia de siete extremidades. Louise pronto se encuentra con la dificultad de entender un idioma hablado que va más allá de la comprensión humana, por lo que decide mejor intentar comunicarse de forma escrita. Así, los alienígenas responden con una intrincada escritura con tinta que sale de sus tentáculos y a la que Louise enseguida empieza a descifrar con la ayuda de Ian. La Llegada plantea un escenario realista de un posible primer contacto entre especies de distintos planetas y las consecuencias sociales del mismo. La temática lingüística es quizá la más interesante de las que aborda la película. Basándose en teorías reales, como la de Sapir-Whorf, que indica que el idioma que hablamos determina nuestra manera de pensar y capacidad cognitiva, el guión indaga en conceptos que buscan entender las diferencias entre las razas que habitan la Tierra y al mismo tiempo proponer una hipótesis lingüística que va más allá de la comprensión humana y nuestras miles de lenguas.


La gran astucia de esta historia radica en su estructura, una muy ligada a la temática lingüística de la misma. Louise descubre con el tiempo que el lenguaje hablado de los heptápodos trasciende el tiempo y que son capaces de hacer oraciones completas en solo una fracción de segundo, lo que Donelly compara con la hipotética capacidad de los humanos de escribir una igual con las dos manos y de adelante para atrás, algo así como un palíndromo. La Llegada podría caer bajo este término. Conforme el relato avanzo, trazos visuales de una pequeña niña parecen perturbar a Louise mientras su interacción con los alienígenas se vuelve más intensa y personal. Cerca del final todo es revelado. La verdadera intención de estos es brindar una herramienta con un poder inconmensurable y la profesora ha sido una de las elegidas para recibirla. ¿De qué se trata? La capacidad de ver el futuro. Así, Villeneuve y Heisserer se las ingeniaron para relatar el principio y el final de manera paralela; es decir, el futuro de Louise como madre se interconecta con su presente y la crisis extraterrestre. La total comprensión de su nuevo poder será determinante para definir el rumbo de la humanidad.

Si bien la gran inteligencia con la que ha sido construida este relato ha sido alabada, los más críticos han mostrado cierta renuencia a aceptar esta propuesta narrativa por una sencilla y válida razón: el guión no es más que un cursi y flagrante engaño. La película comienza haciéndonos creer una cosa, lo cual invariablemente nos da una percepción muy específica del estado de ánimo y personalidad de Louise, más adelante se revela que lo que vimos en un comienzo en realidad es el final y comprendemos que el conflicto interno que parecía agobiarla en realidad nunca existió. Por si fuera poco, el clímax parece estar sustentado en deus ex machina originado por su nuevo poder. Cada quién decide cómo interpretar estos sucesos.


Lo cierto es que La Llegada no solo da de qué hablar en el aspecto narrativo, sino también en lo visual. Villenueve nos ha acostumbrado a un estándar estético sin importar con qué fotógrafo esté trabajando, así lo hemos podido constatar en obras como Enemigos Idénticos y Sicario. Su nuevo trabajo no es la excepción y la labor que Bradford Young ha desempeñado es realmente destacada. La solemnidad que expresan sus imágenes es apabullante y la técnica desplegada es de primer nivel. Basta con recordar la escena en la que Louise e Ian entran a la nave por primera vez. Young juega con la perspectiva audazmente y nos regala un bello momento en donde la gravedad es la principal protagonista. Mención especial merece la inquietante música de Jóhann Jóhansson, en la que las cuerdas juegan un papel decisivo. Un estilo minimalista altamente estimulante.

La Llegada definitivamente dignifica nuevamente al género de ciencia ficción, pero también le da un enorme valor al concepto del blockbuster, pues a pesar de tratarse de una película relativamente pequeña podemos encontrar una gran ambición y distintos elementos que, para bien o para mal, la encasillan en el mismo lugar que las grandes producciones de Hollywood, como ese incesante sentido de urgencia que se vive casi la mitad de la trama. Sea como sea, Denis Villenueve demuestra nuevamente su habilidad como director y, en esta ocasión, su deseo de explorar la esencia de nuestra existencia a través de la ciencia ficción, cosa que indudablemente se encuentra haciendo de nuevo con Blade Runner 2049. Podemos estar tranquilos, el clásico está en buenas manos.

Comentarios