viernes, 14 de diciembre de 2012

Una Aventura Extraordinaria

¿En qué momento encuentra realmente el hombre a Dios? Yann Martel, autor de la novela Life Of Pi, se hace esta pregunta a través de alguien impensable para la cultura occidental, un chico hindú de clase media alta que ve en la religión una forma no sólo de ver la naturaleza, sino descubrirse a sí mismo.

En "Una Aventura Extraordinaria", llamada "La Vida de Pi" en España, el director Ang Lee, creador de obras como "Secreto en la Montaña" y "El Tigre y el Dragón", toma el relato de Martel para adaptarlo sagazmente a la pantalla grande. El resultado: un collage multicolor de bellas imágenes que adornan una trama altamente conmovedora con un significado de la vida misma.

Como un realizador reconocido en Hollywood, Lee se encomendó la difícil tarea de recrear esta historia. Aquellos que se pregunten por qué, he aquí la cuestión. ¿Cómo plasmar en la pantalla grande una historia en donde un chico hindú y un tigre de bengala tienen que coexistir en un pequeño bote después de un brutal naufragio en el Océano Pacífico? Quizá las implicaciones técnicas son las primeras complicaciones que nos vienen a la mente, pero es quizá la narrativa visual a la que Lee se tuvo que realmente enfrentar.
Pi Patel (Irfan Khan) es un hombre maduro proveniente de la India que se ha establecido en Canadá. Un día, un novelista local lo contacta porque lo han referido a él como portador de una historia insólita que aguarda ser escrita. Así, este acepta y comienza a contar una historia que promete cambiar una perspectiva única del novelista, la creencia en Dios.

A manera de flashback, conocemos ahora un par de versiones más de Pi. Viviendo con su familia en un barrio occidentalizado de una ciudad del sur de la India, primero conocemos un poco de su infancia, de cómo sus padres lo llamaron con un ridículo nombre y de cómo, durante su vida escolar, lo cambio a Pi, en referencia al símbolo matemático, y del cual, parecía saber un gran cantidad de los dígitos que seguían después del .1416.

Más adelante y casi por accidente, Pi se ve envuelto en la religión. Educado como hinduista, Pi pronto encuentra en el catolicismo una visión nueva de la vida misma, sin embargo, esta no parece ser suficiente cuando al descubrir también el islamismo, este la comienza a practicar tal cual.

Sin gozar de la comprensión total de su familia, Pi sigue buscando el significado de la vida en donde pudiera encontrarse, quizá hasta en los ojos de un tigre de Bengala llamado Richard Parker (ya verán por qué se llama así cuando vean la cinta), propiedad del padre junto a otro gran cantidad de animales que conforman un zoológico bajo su cargo. Al tratar de acercársele, su padre rápidamente lo detiene  y reprime con una dura enseñanza del curso de la naturaleza para un niño de apenas uno 10 años.


Durante la adolescencia de Pi (Suraj Sharma), este se ve ahora impactado por otro aspecto de la vida, el sexo opuesto. Más que atracción romántica, Pi comienza a sentir curiosidad por una chica llamada Anandi, la cual le habla de la flor de loto escondida en el bosque después de que este le preguntase de un extraño movimiento baile mientras la veía bailar. Otra pista más para Pi, otro ingrediente más para lo que será la enseñanza más significativa de su existencia.

El importante giro en la historia llega cuando el padre de Pi se ve forzado a trasladarse a Canadá para vender sus animales y salir de un momento económico apremiante. Embarcándose en un buque hacia el país norteamericano, la familia pronto se encuentra con dificultades ante la dura vida en altamar y el poco interés de la tripulación en ellos, sobre todo por parte de un cocinero francoparlante, indiferente ante su situación como vegetarianos.

Después de una tormenta memorable, el barco sucumbe a ella y al estar Pi despierto en la cubierta tratando de retar a la tormenta, es de los primeros en darse cuenta que algo está sucediendo. Los intentos por avisar a su familia resultan inútiles y este se ve forzado a tomar un bote preparado por algunos miembros de la tripulación todavía con vida. Al adentrarse al mar durante momentos de alta tensión, y con una zebra herida a bordo, Pi se aferra fuertemente a su vida y se prepara para lo que viene a continuación.

Así, Ang Lee vierte todo su talento para regalarnos una especia de fábula ultrarealista en donde Pi y el tigre que más tarde se nos revela también aguardando en el bote, tendrán que convivir en un diminuto espacio sin un destino certero, ambos se encuentra a merced de la naturaleza, y quizá de la vida misma.

A través de espectaculares secuencias en donde el director nos trata de adentrar de manera muy profunda en la historia, un sentido nuevo de la vida comienza a hacerse sentir en Pi. El cielo reflejado de manera perfecta en el océano, nos habla de una pureza insólita, de un equilibrio natural poco visto por el humano y del momento en donde el hombre puede estar más cerca de sí mismo.

La fotografía y efectos especiales del equipo de Lee logran de manera muy satisfactoria recrear un ambiente impensable para el desenvolvimiento de una historia de esta naturaleza. Con gran maestría Lee demuestra una habilidad muy elevada para desarrollar una trama que podría resultar tediosa, y del mismo modo, logra caracterizar de manera muy acertada a un Pi, lleno de dudas y preguntas, acercándolo grandiosamente a algo muy imperfecto y sumamente identificable. La búsqueda de Pi encuentra un contundente respuesta en el mar y en los ojos de Richard Parker, el mismo tigre al que conoció desde pequeño. En el, el chico encuentra la fuerza de la naturaleza en su máxima expresión y hasta existencia de Dios, en todas las facetas imaginables. Lo interesante del asunto es que ni Pi, ni Lee, ni el autor, nos refieren a un ente superior definitivo. No estamos hablando de un Dios católico, ni de Alá ni de uno de los tantos dioses hinduistas, los nombres están de más.

Después de una aventura inolvidable para Pi, el chico logra encallar todavía en compañía de Richard Parker, con el que ya había enlazado su existencia misma. Pero al final, con las pocas fuerzas que tiene, Pi se da cuenta nuevamente de lo cruel de la naturaleza al ver cómo el tigre moribundo se adentra en la selva, sin voltear siquiera y siguiendo su puro instinto.

Al contar su historia a ejecutivos de la empresa dueña de la embarcación perdida, Pi parece recordar. Al narrar su insólita historia, que también involucra otros animales pero que realmente arruinaría la película si contara más sobre su papel, los ejecutivos no quedan conformes y le piden que diga la verdad. Así, Pi se enfrenta a la realidad una última vez, dando un giro más a la historia y recordándanos ahora a nosotros de qué se trata todo en la vida y de la condición humana puesta al extremo al contar una versión más de su travesía. Hay muchos quienes dicen que sólo el verdadero carácter se revela cuando se nos somete a una gran presión.

Finalmente, después de escuchar su relato, el novelista relaciona ambas y se da cuenta de todo. Pi, entristecido, le pregunta en cuál quiere creer y le dice que así es con Dios.

A pesar del gran espectáculo visual y de lo profundo de la historia, encuentro un par de puntos débiles a lo largo de la película. Primero, hay momentos en los que los efectos especiales fallan y Richard Parker se ve realmente falso e integrado de una manera poco convincente a los fondos.

Segundo, es cierto que la historia logra realmente a ser épica, el viaje de uno contra fuerzas infinitamente superiores a él logran cautivar y maravillar, mostrándonos un aspecto del humano fundamental. Sin embargo, y de manera muy personal, creo que existen ciertos lapsos de la trama que fallan en seguir con esta línea. Quizá me equivoque, pero la cinta no me dejó satisfecho completamente.

En suma, "Una Aventura Extraordinaria" cumple definitivamente y es quizá una de las mejores cintas del año que tendrá varios reconocimientos en la próxima temporada de premios.

4 comentarios:

  1. Ah bueno!!! Deci que fui a ver la peli y después leí esto... Te faltó contar los detalles de la película porque la contaste toda entera.

    A mi me gustó mucho... Una pena tu comentario. Puede servir para quien diga bueno no la voy a ver, contame el final!! Ja!!!!

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  2. espectacular la pelicula.. tu opinion un asco!

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  3. Gracias por tu comentario, es muy valioso para aquellos que nos gustó la película. Para mí, la película fue extraordinaria. Cuando estamos bien, suelen venir crisis a nuestras vidas donde algo valioso se destruye o se pierde y entonces comenzamos a naufragar. En esos días de dolor, hay momentos de respiro, cuando el mar está tranquilo, y momentos intensos cuando se producen tormenta, todo, mientras tratamos desesperadamente de encontrar la salvación para nuestras vidas de aquel proceso tan difícil. Es así como a veces, cuando estamos a punto de desmayar, encontramos la isla de las suricatas, donde tomamos fuerzas y descansamos por un momento, pero luego entendemos que ese no es el final del viaje, que esa no es la solución completa de la crisis, que hay que seguir avanzando y arriesgarse - o morir en el intento- y entonces, es probable que encontremos la salvación, es decir, que realmente superemos el momento y comencemos la "nueva vida".

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  4. Muy buenos los tres comentarios, me encantó la critica extensa del ultimo anonimo. Mucho mejor que la del critico Diegoberto Bellamy.
    Una gran duda que me quedo y espero que alguien pueda sacarmela: ¿segun uds, cual fue la verdadera historia? tuve una gran discusion entre 5 amigos. No nos ponemos de acuerdo. 2 creímos en la del tigre y 3 creyeron en la del cocinero...
    Lucho7000.

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